Cómo hacer un vídeo porno y no morir en el intento

camara

Desde que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para permitir que cualquiera publique lo que quiera, donde quiera y en el formato que quiera, era solo cuestión de tiempo, muy poco tiempo, que empezaran a distribuirse grabaciones caseras de actos que están concebidos para la intimidad pero que cada vez más gente prefiere compartir, a veces por morbo, a veces por dinero, a veces por la simple osadía. El caso es que está al alcance de cualquiera hacer un video porno, es decir de sexo explícito, protagonizando su propio corto o, quién sabe, largometraje con solo un móvil y una conexión a internet mínimamente decente para subirlo.

Grabar un vídeo porno

Hay quien se ha lucrado con ello, incluso quien ha fichado por productoras semi o totalmente profesionales que han descubierto filones en según qué actores y actrices amateur gracias a estos vídeos subidos de forma no inocente, pero casi. Es muy fácil: solo hay que colocar bien la cámara, sea de vídeo, de fotos con opción vídeo o un móvil, que en los tiempos que corren tiene ambas funciones y seguramente en alta definición; a partir de aquí se trata de ser imaginativos para crear un producto que resulte atractivo, pues ahora ya hay demasiada gente que lo hace y lo suyo es intentar destacar del resto.

Pero ojo, dicho así parece que sea coser y cantar, y en realidad hay que ir con cuidado con varias cuestiones: para empezar, la imagen que tenemos del porno está muy idealizada por las producciones profesionales, donde todo está perfectamente coreografiado y es espectacular. Quizá no todos estamos al mismo nivel interpretativo e intentar según qué posturas puede terminar en desagradables lesiones que nos harán pasar un mal rato tanto por el dolor como por el incómodo momento de tener que explicarlas en urgencias.

Por otro lado, no estaría mal, si lo vamos a compartir gratis y no nos pagan por ello, buscar alguna forma de proteger nuestra identidad en la medida de lo posible, sea mediante máscaras –que pueden formar parte del juego, claro-, sea gracias a un encuadre que no muestre los rostros de los participantes, por lo menos no de una forma clara. En este sentido, también, cuidado con los tatuajes que nos puedan delatar.

Sea como fuere, tanto si es cobrando como si no, lo cierto es que el número de parejas (e individuos) que se graban teniendo sexo de algún tipo y lo comparten va en aumento en casi todo el mundo, y la demanda crece en paralelo, dado que después de varias décadas de acostumbrarnos al porno ya huímos de lo que hemos visto tantas veces: cuerpos de gimnasio, pechos de silicona, situaciones tópicas y típicas, espectaculares descargas extravaginales… no tienen mucho que ver con la forma en la que hace el amor la gente de a pie, que para excitarse busca, cada vez más, referentes reales, y en ocasiones se convierte a su vez en protagonista de las sesiones autosatisfactorias de otras personas, con lo que se completa el ciclo.

Leave a reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>